Feng Shui: un camino hacia la felicidad

Una técnica capaz de abrirse puertas hacia la felicidad. El Feng Shui es la ciencia mágica que se propone estabilizar nuestras vidas desde la esencia de la naturaleza. Cinco horas de insomnio, 24 horas de estrés o 100 gramos de insatisfacción. Nada que no pueda resolver un cambio de color,de forma o de elemento.
Son las cuatro de la madrugada. Nos levantamos de la cama porque no podemos dormir. El cansancio y la ansiedad nos mantienen en vela noche tras noche, un run run interior que nos impide vivir en armonía, y creyendo saber el motivo, evitamos pensar en los problemas que envuelven nuestra vida. Esta misma situación se nos presenta en muchas ocasiones y, en cambio, pocos seríamos capaces de adivinar que, lejos del trabajo, el dinero y la salud, hay otros factores que son igual de influyentes. Pregúntenle al Feng Shui. La respuesta será breve: “El problema está en el hogar”.

Porque todo está vivo, todo tiene “chi” (energía vital): desde el sofá donde nos sentamos hasta la mesa donde comemos. Ese es el gran principio de una técnica que nació en China y cada vez más frecuentada en nuestro país. El Feng Shui busca un equilibrio entre la energía positiva y la energía negativa, entre el yin y el yang. Por eso, no se duerme igual en una habitación pintada de azul que en una pintada de rojo, ni tampoco se logra la misma tranquilidad en un comedor lleno de ángulos rectos que en otro decorado por formas onduladas. Ahí, en esos pequeños y diminutos detalles es donde están en juego la felicidad de nuestras vidas. FENG SHUI significa “viento y agua”. Al igual que sucede con estos dos elementos, cuando un hogar y sus habitantes están en armonía, reinan la comodidad, la tranquilidad y lo positivo. De eso trata el Feng Shui: de armonizar los espacios en que vivimos.

¿Qué es el Feng Shui?

Mucho se ha hablado y se sigue hablando sobre el Feng Shui. Pero, ¿qué es exactamente y qué nos recomienda hacer? Se trata de un arte que en China se ha practicado, como mínimo, desde la dinastía Tang, (entre los años 618 y 907 después de Cristo) considerándose una ciencia, por cuanto está dotada de fórmulas matemáticas y términos propios. Los centros actuales de difusión de esta técnica se sitúan en Hong Kong, Taiwan y Malasia. En la última década, el Feng Shui se ha popularizado enormemente y su práctica y enseñanza se ha extendido por casi todo el mundo. Puede ser que sea en ésta una prueba de su eficacia y potencia.

El Feng Shui no aboga por los milagros. Nosotros somos los que atraemos la magia a los cambios de la vida. Somos lo que pensamos. Por eso de nada serviría seguir los consejos de este arte si no creemos lo más mínimo en él. Uno de los elementos que encontramos en la mayoría de casas y va en contra de nuestra felicidad es el propio desorden: papeles acumulados, cajas amontonadas, junglas de juguetes, montañas de libros que ya no leemos… El bienestar, por tanto, se consigue ordenando nuestras pertenencias, deshaciéndonos de lo que ya no necesitamos y guardando lo que valoramos. El Feng Shui nos recuerda aquí que al tirar un objeto, dejamos sitio para que entre uno nuevo. Y es importante esa remodelación: la energía, el chi, que habita en todas las cosas siempre cambia, dice el Feng Shui, de lo que se deduce que vivimos en una sociedad de cambio permanente. El Feng Shui toma por principio que si no seguimos ese instinto de cambio, la vitalidad de nuestro hogar se va desvaneciendo.

¿Qué es eso del Yin y el Yang?

Nos gusta que nuestro entorno no sea ni demasiado frío ni demasiado caliente, ni oscuro ni claro, ni pequeño ni grande, sino sencillamente correcto. Preferimos el equilibrio entre los dos extremos, denominados yin y yang. Por una parte, el yin se asocia a las formas curvas y pequeñas, frías, oscuras, húmedas, o a los escenarios u objetos recargados.

Por la otra, el yang se asocia a las formas angulares y grandes, a la luz y al calor y a los lugares abiertos y los objetos lisos. El Feng Shui dice que la mayoría de las personas son más felices y están más a gusto en una equilibrada mezcla de rasgos yin y yang en su entorno. Se ha comprobado que la arquitectura y el diseño occidentales suelen ser bastante yang, estar recargados de ángulos, techos altos y grandes muebles, ventanas enormes y esquinas afiladas. Ante esto, es fácil comprender por qué los practicantes del Feng Shui a menudo sugieren formas más redondeadas, más suaves y, en definitiva, más yin.

Cinco elementos

Los Cinco Elementos

Otro pilar fundamental en la teoría del Feng Shui son los elementos. Según esta ciencia, los elementos madera, fuego, tierra, metal y agua se consideran los bloques básicos de toda la materia existente en nuestro planeta, incluso los seres humanos estamos compuestos por ellos. Es por esto que cuanto mejor están representados en nuestro hogar, mejor nos sentimos viviendo en él. Hay personas que perciben cuándo existe una carencia o un exceso de elemento, pero no saben cómo solucionarlo. Aprender a identificar los elementos es fundamental para equilibrar nuestro hogar. Si sabemos identificar el mármol como ”metal”, el espejo como “agua”, las plantas como “madera”, sabremos con qué elementos cuenta una dependencia y cuáles le faltan para un equilibrio perfecto.

En la medida en que se adquiere esa habilidad, observaremos que hay muchas cosas que combinan varios o todos los elementos. El Feng Shui siempre destaca que los acuarios son una de las innumerables formas de reunir armoniosamente todos ellos. Aquí una pequeña ayuda para los iniciados:

MADERA: Muebles, plantas y flores. Tapicerías, cortinas y ropa de cama con estampado de flores. Cuadros de jardines o flores. Columnas, postes, pilares… El papel, las rayas. Los tonos azules y verdes.
FUEGO: Iluminación, incluidas velas, chimeneas y el sol. Animales. Cuadros de amaneceres o fuego. Cuadros de personas o animales. Artículos hechos de animales. Triángulos y formas cónicas. Los tonos rojos, rosas y naranjas.
TIERRA: Ladrillos y tejas. Cerámica y objetos de arcilla. Formas cuadradas y rectangulares. Cuadros de paisajes. Tonos amarillos y ocres.
METAL: Todos los metales. El cemento, las piedras y rocas. Cristales y piedras preciosas. Cuadros y esculturas hechas de metal o piedra. Formas circulares, ovales y arqueadas. Color blanco y tonos pastel.
AGUA: Ríos, estanques, fuentes artificiales. Acuarios. Superficies reflectantes como vidrio y espejos. Formas fluidas, amorfas y asimétricas. Cuadros donde haya agua. El color negro y todos los tonos oscuros.

Consejos Feng Shui

Limpiar con sal los muebles antiguos para acabar con las malas vibraciones.
Los espejos activan el chi: dan amplitud visual a los espacios reducidos, pero deben reflejar imágenes enteras y agradables.
Utilizar los espejos de bronce para absorber y capturar las malas energías.
Limpiar la casa con agua de sol (aquella que ha sido expuesta a luz natural durante al menos tres horas) cuando acabe de sufrirse una pérdida familiar.
Los animales de compañía aportan una gran energía a la casa, siempre y cuando los trates con amor y dignidad.
Las plantas si están sanas y radiantes, con aspecto agradable y hojas grandes y redondeadas, son excelentes para suavizar los ángulos y rincones que crean el mobiliario y la estructura del edificio.
Los tubos fluorescentes de iluminación no son recomendables en lugares donde permanezcamos mucho tiempo y menos si están encima de tu cabeza porque agotan el Chi.
Los intrumentos sonoros son importantes: desde tubos sonoros o campanas hasta los sonidos de la naturaleza.
Usar incienso para purificar y conseguir que los presentes sean más tolerantes.

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